19 de abril de 2007

She I

Adoro su forma de ser. No podría tener su desplante, claro, desplante en versión masculina. Sobre todo me encanta cuando habla de su hijo ¿todas las madres hablan así de sus retoños? Seguramente, cada una tiene su forma especial de ser, pero a ella se le iluminan sus ojos, de su boca, que a veces pronuncia palabras "fuertes", sólo salen elogios y comentarios dulces sobre el pequeño hasta que vuelve en sí y la risa le ilumina su cara. Sus ojos tan pequeños pero vivos me muestran que esta feliz, hasta que un comentario la perturba y suelta todo un discurso que denota una vida lejos de los típicos lugares de las otras "ellas", pero un rayo de luz vuelve a iluminar su rostro y retorna ella y me regala una sonrisa y es capaz de ver en mis ojos más de lo que desearía, pero calla y me devuelve una sonrisa. No sé como definirla, sólo digo que es ella, con su risa colorada, con su intento de seriedad porque sé, que a pesar de estar seria, siempre esta riendo y hablando, descubriendo nuevos días. Así es ella, dificil de dibujar con palabras, hay que verla reir, hablar de su hijo y su compañero para intentar dibujarla, encontrarla, buscarla, pues a su lado no es necesario presentaciones ni simulacros, es un respiro en medio de ellas.

13 de abril de 2007

En medio del silencio

Siempre hay ruido a mi alrededor, son las innumerables voces que no dejan escuchar. ¿Cómo es nuestro silencio? ¿Cómo es el silencio de las personas que quiero? La verdad es que necesitamos ese ruido, esas voces, esos alaridos que estremecen y que cada día transforman nuestra vida. Ya no me acuerdo del sonido del latido de mi corazón ni mucho menos de aquella risa que tanto me gusta. Es necesario escuchar el silencio, cerrar los ojos y descubrir, con asombro, todas las sinfonías que se ejecutan sólo para mí. Reconocer desde lejos las voces de las personas que quiero y buscar en ellas todo el cariño que nos tenemos.

3 de abril de 2007

La vida, un regalo

Vivimos inmersos en nuestras cosas y pocas veces nos damos la oportunidad para descubrir a quienes nos acompañan en este "destierro". Siempre queremos cosas grandes y nos pavoneamos por esos pequeños logros, míseros logros: ser jefe, encargado de algo o cualquier "puestecito" y nos sentimos en la gloria. Me pregunto: ¿qué gloria? Es algo difícil de responder, pero intentémoslo. Sentirse orgulloso del poder que da conocer gente, es decir, peldaños para escalar posiciones sociales, es frecuente encontrarse con esa gente y muy a menudo se le ve pontificando sobre los derechos del hombre o la igualdad, claro siempre y cuando no se le enfríese su café, servido en una elegante cafetería, en lo posible donde no llegue la gente que pide en las calles. Sentirse orgulloso de las cosas que se poseen o de los títulos o los conocimientos ¿de qué nos sirve saber mucho, sino somos capaces de sentir urgencia por las necesidades del otro? Una teoría es buena en la medida que vaya en ayuda de las personas, si ello no es así, hay que pensarla una y otra vez hasta que se pueda, de lo contrario es mejor no seguir haciendo daño con nuestra "sabiduría". Ser conciente siempre de nuestras limitaciones, de cualquier tipo y agradecer siempre las sonrisas, pues la vida al final de todo, se medirá en sonrisas, por eso agradezco las sonrisas de la Romina(chica): gracias por que haz sido una caricia para nuestra alma, un poco de tranquilidad en medio del ruido, para todos quienes hemos compartido este tiempo contigo. Gracias por mostrarme que la vida se mide en sonrisas a pesar de los pesares y que siempre hay que estar dispuesto a regalarlas con sencillez no importa donde estemos, donde lleguemos y cómo lleguemos al final de nuestro tiempo. La vida, un regalo, pero con sonrisas.