A propósito de un pequeño suceso acaecido hace un par de días es que le he dado vueltas a una idea que me viene rondando: la comunicación. De pequeño con frecuencia escuchaba a mi padre hablar de difrentes temas y sobre todo de aquellos en que tenía competencia y también lo vi escuchar atento una conversación sin sentido, así lo pensaba en aquellos días, ahora veo que detrás de esos intentos por mantener una conversación sobre cosas sin importancia servía para ejercitarnos en la "sociabilización", dicho de otra forma, nos ejercitabamos para conducir una conversación y cuando "los grandes" hablaban uno debía permanecer callado a menos que se nos solicitara nuestra opinión y tantas en las horas de la comida se conversaba y a nadie se le ocurría invitar a la televisión a aquellas tertulias. Recordando aquel hecho a que hacía referencia al principio, me pregunto si somos capaces hoy de tener una buena conversación, compartiendo desde nuestra experiencia de vida o simplemente nos movemos por un afan individualista que nos hace incapaces de compartir nuestras ideas, hechos que hacen necesario invitar a la televisión para que llene ese vacío. Tengo que reconocer que me gusta conversar o al menos intentar conversar o mismo como disfruto escuchando y se hace tantas veces confrontar las ideas y reforzar la idea que de todo no es blanco o negro, sino que hay matices. Un amigo, al que respeto y quiero mucho y con el cual bromeo sobre las cosas más insólitas, una vez me decía que la con la televisión nos mantenían enajenados, "dopados", mientras menos nos cuestionemos las cosas mejor, mayor beneficio, la idea es, al parecer, adormecer la conciencia, que perdamos esa "capacidad de escándalo" malamente atribuida a los sectores más conservadores de la sociedad, mientras más "perreo", farándula (de la mala) y carne mejor, mayor efecto, mientras las cosas pasan ante nuestros ojos como una imagen difusa, incapaz de producir un pequeño remezón en nuestras conciencias. Me gusta ver televisión, lo admito, pero cuando estoy con algún amigo o amiga, la sola idea de integrar a la televisión, me parece algo muy fuerte, pues creo que como persona no soy capáz de ser tan interesante para los otros que se hace necesario esa medida. ¿Triste verdad?
9 de febrero de 2008
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