22 de agosto de 2005

Nueva semana

Se inicia una nueva semana. Me pregunto ¿cual será la noticia de estas semana? No estoy seguro, pero quiero que me sucedan ciertas cosas, pero tengo la certeza que no van a suceder y otras pueden suceder, es el juego de las probabilidades. No puedo negar que tengo ganas de que aparezcas. De verdad que tengo muchas ganas de volver a estar en tus ojos, pero bien sabes que lo que me importa es estar en tu corazón! No quiero ser una imagen en tus ante tus ojos, si un fuego que queme tu corazón, ¿llegará ese día? No lo creo. En estos días me haz demostrado que significo muy poco para tí. ¿Por qué pienso eso? Si de verdad te interesara con seguridad podrias haber llamado, escrito algo! Ya sé que complicado, puede ser, pero siempre hay tiempo para el que ama, es una pena...esta vez me tocó perder o a ambos nos tocó perder.

Amo la libertad por eso que te entiendo. Ahora seguiré la vida como siempre, sin lamentos y sin pena, con una sonrrisa, que es la mejor batalla.

Hoy, en la mañana pensé en muchas persona. Una Santa Misa especial, sólo cuatro personas: el Sacerdote, Sebastian, Daniel (creo que se llamaba) y yo. Todos unidos ante el Altar y en la mente tantas personas que quiero: mis padres, mis amigos, hermanos, amigas, y aquellos que ya han partido. Siempre recuedo a la tía María Ester, una tia materna, que murió cuando yo era muy pequeño, siempre la recuerdo con mucho cariño, creo que ella es mi primera gran intercesora. Digo la recuerdo, aunque no sé como era, pero tengo la certeza de su cariño, pues sé que me tuvo en sus brazos. Después la tía Emita, la mamá de Marcela ¡Que bueno es poder cerrar los ojos y poder ver su rostro que no se me ha olvidado y esa sonrrisa de cariño, de paz; recuerdo aquellas palabras con las que siempre me llamaba: "hijito querido" Que fuerte tener en el corazón esas palabras, creo que es el mejor regalo que he recibido! También recuerdo a la tía María Mantes, una mujer cariñosa, muy buena que conocí a finales de los ochenta. Rezamos muchas veces juntos. Recuerdo aquel momento en que me pidió por favor que rezara por ella un Avemaría por ella, aunque no lo cumplo a diario la tengo presente en las Misas a las que asisto. Y en la lista tabién esta un compañero de escuela básica, me gusta rezar por él cuando el Sacerdote encomienda a los fieles difuntos y estoy seguro que Dios emboza una sonrrisa cuando encomiendo el alma del "Siete Pelos", tal como cariñosamente le llamabos en la escuela; no recuerdo bien su nombre, pero si su apellido "Tello". La última vez que lo ví fue en el Liceo antes de enterarme de su partida... Bueno, según pasan los años se van agregando otras personas como don Carlos y doña Virginia.

Esta es mi vida. Tengo mucho sueño ahora. En unas horas tendré que reiniciar mis estudios de derecho Civil. Hoy apareció Diego. Viene llegando de Capital Federal!

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