Cuando uno es niño quiere ser grande y cuando ya somos grandes, ya no queremos ser lo. Añoramos a ese niño que eramos, las cosas simples, los juegos que ahora nos hacen reír o simplemente aquellas travesuras o las cosas que se han quedado en nuestros recuerdos, como aquella vez en que se hacía por primera vez la escuela de verano en la Parroquia y nos llevaban de paseo casi todos los días y ese día cuando cerraron la calle y pudimos comer un pedazo de torta grande, pues antes de eso siempre fue un trozo pequeño. Los ojos se iluminan con esos recuerdos y al cerrarlos volvemos a ver a ese niño que fuimos. Entonces las estrellas eran sólo eso, estrellas y no andábamos regalándolas, simplemente colgaban del cielo. El corazón ahora se agita cuando pienso en todo el tiempo que perdemos en cosas innecesarias, sumidos en el dolor porque no sabemos vivir de otra manera o con la desesperación de no alcanzar nuestras metas y ese afán de algunos por imponer su criterio o esa actitud de otros de seguir siendo patrón de fundo, o de aquella verborrea y risas forzadas, sin saber que estamos a un paso de ser felices. No hay recetas generales para ser feliz, para lograr que nuestros ojos se iluminen, para que esa sonrisa que tanto cuesta se dibuje en nuestro rostro. Cuando veo las caras llenas de pequeñas arrugas o imperfectas, pienso que esas personas han estado a un paso de la felicidad, a un segundo de cerrar los ojos para siempre, de alcanzar esa estrella que hemos descubierto en nuestras mentes y que guardamos como un tesoro único. ¿Hay algún motivo para estar triste? Entonces, aún hay una posibilidad de estar a un paso de la felicidad, aunque no sepamos concretamente que es aquello, pero que en cada uno de nosotros esta presente y si no lo creemos así, basta cerrar los ojos para ver correr el niño que fuimos y que en cierto modo siempre seremos.
16 de enero de 2008
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5 comentarios:
Siempre sorprendiendo !
Que bueno ehh !
Es increíble que en unas pocas palabras, se puedan reflejar cosas tan bonitas que significan mucho para un lector, eso es excelente porque hay una capacidad de unir ciertas cosas que pasan por la mente y crear una historia llena de matices que demuestran una madurez literaria satisfactoria.
Siempre te he escrito que me gusta tu capacidad de escribir y crear algo tan bueno, y hoy no será la excepción, felicitaciones !
Te confieso que tambien estoy en busca de poder algun día escribir algo así, y creeme que de ti he aprendido mucho mucho.
Eso es unas de las cosas que me motivan a seguir siendo más, más perso, más humano y más hombre !
Saludos
Amigo... al parecer el tiempo que perdemos en cosas innecesarias es la vida. Cuando la vida se despoja de lo innecesario se transforma en una perfección intolerable. Una perfección sólo aceptable para los seres perfectos. Ese motivo para estar tristes es aquello que nos permite reconocer lo que nos hace felices. No estamos "a un paso" de la felicidad, estamos "en" la felicidad (aunque sólo sea por un instante) cuando somos capaces de reconocer ésto.
Insisto, nuesta historia terminará mal... que lastima no poder ser tu admiradora secreta
Nuestra historia Romina, no puede terminar mal! Jamás de los jamaces!
Don Pipe, muchas gracias. Tu escribes bastante bien, hasta tienes una admiradora secreta por ahí, de esas que creen algunas cosas que yo siempre he rebatido, en fin, la vida: ay, la vida misma, que no entiendo, que es y que seguirá siendo, si es que es!
Cuando hablo de cosas "innecesarias", hablo de cosas innecesarias...
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