22 de agosto de 2008

Perdóname

Lleva sentada más de dos horas! Esperando una cita que nunca se ha de concretar porque no tiene las agallas para mirarte de frente y decir que no hay nada que conversar. Pienso en todo y quisiera no estar en su lugar: horas perdidas. Quizá, unos niños cansados llegan de la escuela y ella piensa una y otra vez en ellos. Con su pensamiento recorre sus manos, se detiene en sus ojos, en su sonrisa, en la vida misma. Vuelvo y veo sus ojos y siento vergüenza ¿Cómo le cuento que la cita no se concretará hoy y quizá nunca? ¿Quien soy para juzgarte? No puedo mirar tu cara sin pedir perdón por ti, aunque ahora te sientas poderoso, bien sabes de las vueltas de la vida...

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