27 de abril de 2009

Gracias a la vida...

A veces pasamos por la vida como por un tubo; todo nos parece ajeno. Muy pocas cosas nos mueven y tantas otras nos son indiferentes y lo peor de todo es que las personas nos son indiferentes. Algunas veces he discutido arduamente sobre el sistema que económico que impera y si ponemos atención, nos daremos cuenta que es nefasto: lo importante es producir y poseer, en este esquema no hay lugar para grandes ideales, grandes batallas, sólo interesa el saldo en la cuenta corriente (y hablo desde mi realidad) y esas pequeñas satisfacciones burguesas que nos recuerdan que estamos vivos. Creo que hemos perdido la capacidad de escandalizarnos y poco importa que las cosas no marchen o si fulanito ya no existe, todo eso sin contar el egoísmo enfermizo de algunos en perseverar en que a los otros no les vaya bien, es decir, son como el perro del hortelano, no come ni deja comer. Entonces, ¿qué hay que hacer? Creo que hay que empezar por escandalizarnos, no conformemos con esa máxima lapidaria: "así es la vida, que se le va hacer". Claro, por hoy sólo hay que escandalizarse.

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