11 de abril de 2008

Amor y odio

Amo esta ciudad y al mismo tiempo la odio con todo mi alma, si es que a este sentimiento que tengo se le puede llamar odio. Acá encontré a mis amigos, amigas, el canto del mar, ese eterno jugueteo de las olas (¿serán las mismas olas las que juegan con la arena o tendrán una especie de turno?) Amo esas calles que suben al cielo, que bajan con dolores al mar y que suben nuevamente con esperanzas y que se funden en escaleras, en pasajes, en las piernas de las porteñas o en los vagabundos o el los buques que descansan y duermen su siesta. Amo ese desorden, ese inimaginable desorden, pero odio todo esto. ¿Las razones? No hay razones, es simplemente así. Punto.

No hay comentarios.: