"Tienes que darte con una piedra en el pecho" me dice frecuentemente, en tono de broma, un amigo, creo que no deja de tener razón, pues tengo la suerte de vivir en un país que es "el niño rico del curso" o mejor dicho el "niño bien" en medio de un "barrio callampa". Varios indicadores nos sitúan por sobre nuestros vecinos y somos todo lo que ellos quieren: una economía floreciente, orden fiscal, inversión, libertad de inversión, libertad para arreglines "legales" (en medio de tanta maravilla no se nota si uso un auto fiscal para transportar mis frangüesas), un gobierno estable, presidente mujer, aunque eso ya no es una exclusividad, dinero para regalar en la proximidad de las elecciones, bonos para esto y para lo otro, representantes "propios" en cada institución para que defiendan nuestros intereses, obras públicas por montón, sean estas verdaderas o un montaje, a veces no se sabe si realmente existe o no, pero eso es un mero detalle y un descalabro de precios que no se nota, pues los que deciden tienen de sobra como para no sentir la angustia del sobre endeudamiento o de la falta de recursos o cuando no hay mas opción que una taza de té y del peor. Tengo la suerte de vivir en un país donde nos damos gustos de ricos, nos ocupamos de "grandes problemas", "grandes opciones", de esas que nos hacen salir a la calle para protestar por un fallo que no nos gusta e intentamos que se haga nuestra voluntad a como dé lugar, para eso somos solidarios, progresistas y todo lo que se lleva y es políticamente correcto, los verdaderos problemas quedan para "después". Tengo la suerte de vivir en un país donde la suerte cambia a cada rato pues hoy se me respetan mis derechos fundamentales, quizá porque tengo esta suerte, pero si fuera "chino" no la tendría, me encandilo con los millones y dejo de ser el icono de los derechos humanos por unas tres chauchas. Esa es mi suerte.
25 de abril de 2008
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2 comentarios:
Es bueno vivir en un país donde cada vez más las personas manifiestan su disenso. Manifiestan su protesta frente a un fallo de un tribunal que representa a un grupo. A un grupo de ideas que es de unos pocos y las cuales, no guste o no, se nos imponen en nuestras decisiones más íntimas.
Porque éstos si son algunos de los verdaderos problemas, no sólo aquellos que se muestran desde el populismo político como lo que "le interesa a la gente" relegando a un plano simplista y burdo la complejidad de los intereses sociales.
Lamentable, veo que usted es una de aquellas preocupadas por estos temas. Todo el respeto del mundo. Pero sigo pensando que vivivos en una de pobres tirados a ricos y repitiendo como animalitos lo que "dicen en la tele" ¿Se ve bien verdad? Como no se ve a ver bien! Por otro lado ha de saber usted, como una persona con cierta formación universitaria y empezando con una formación jurídica, que los fallos de un tribunal constituyen una solución dada por un tercero a un conflicto y que la "solución" que se da no es por gusto y gana, hay una cosa que se llama "ordenamiento jurídico" y una norma suprema llamada Constitución y si por no lo sabe aún, en ella se enumera una serie de derechos" reconcocidos" por el constituyente y de acuerdo a todo eso se falla, se resuelve, no porque a esos señores les dio gusto y gana. Quizá en su disciplana original se puede hacer eso, en el derecho no.
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